NOTA 27 LA COLONIZACIÓN IMPERIAL DEL BRASIL (9º Micro)

 LA COLONIZACIÓN IMPERIAL DEL BRASIL

(9º Micro)


El “caldo de cultivo” para un estallido insurgente en Vila Rica (actual Ouro Preto) se había generado por la desmedida presión fiscal de la Fazenda Real (Real Hacienda) del imperio sobre los habitantes de la Capitanía de Minas Gerais (Minas Generales) y los enormes desequilibrios económicos entre estos últimos y los funcionarios de la Corona. Segunda mitad del siglo XVIII.

Los Inconfidentes, aquel mote destinado por el Imperio a los sublevados contra el orden establecido, encabezados por TIRADENTES, lideraron la revuelta en Vila Rica. Pero hubo traiciones de funcionarios de Vila Rica,  portugueses; hubo delaciones a los conspiradores y la insurgencia fue sofocada. El Capitán de Minas Gerais  ordenó la detención de los Inconfidentes y, aunque TIRADENTES se refugió en Río de Janeiro, también fue traicionado, delatado y detenido.

El proceso judicial de los Inconfidentes, por traición a la Corona, fue prolongado: duró tres años. Algunos fueron condenados a muerte y otros, al destierro. La Reina María I de Portugal, más adelante, conmutó la pena máxima por el destierro; pero no lo hizo así con aquel ex Comandante de Patrullas, al que ella misma había ascendido a Alférez: TIRADENTES fue el único condenado final a la pena capital. Ésta se ejecutó con la mayor crueldad imaginable en Río de Janeiro, en 1792: decapitado y descuartizado, con su sangre se firmó el Acta de defunción; sus restos fueron diseminados en las localidades donde había dirigido sus discursos encendidos y su cabeza, clavada sobre un poste en Vila Rica, en la que actualmente es la plaza central de Ouro Preto, nombrada TIRADENTES en su homenaje. Un monumento donde estuvo su cabeza, con la estatua en pie del revolucionario, registra en letras de bronce aquel escarnio supremo. Su vivienda en Vila Rica fue destruida. Todos sus descendientes fueron deshonrados.

A los hispano-americanos la tragedia de TIRADENTES nos recuerda la de Túpak AMARU, a cargo del Virrey del Perú y la del General de la Confederación Argentina Ángel Vicente PEÑALOZA, a cargo de su colega Bartolomé MITRE, por entonces Presidente de la Nación.


Ouro Preto, junio de 2014


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